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24/11/2007
Grandma
Cuando era chica a veces veníamos a Santiago de vacaciones (nosotros vivíamos en Arica), y siempre visitábamos a mi abuela, que, después de un mal trueque, se quedó con el departamento que pertenecía a su hijo mayor. Su departamento quedaba en el piso 14 de un edificio en la calle Colón, de aquellos helados y húmedos.
El asunto es que ese número me causó serios problemas. Una vez fui a visitarla sola. Debo haber tenido 15 años. Piso 14. En el edificio hay todavía dos ascensores, uno para los números pares, y otro para los impares. Y bueno, yo llegué y tomé el de pares. 14 es un número par, según todos mis profesores de matemática. El problema fue que no llegué al 14, si no que al 12. BAH?, me dije, y subí por las escaleras, dos pisos. Abrí la pesada puerta y era un basurero. QUÉ? Bajé, pensando en que quizás me había pasado de piso con el entusiasmo. Abro la puerta y decía 14. Mmmm, bajé un piso más y estaba el 12. ¿Dónde mierda estaba el piso 13?
PUES NO EXISTE!
No, no hay piso trece hija, me decía mi mamá siempre. Porque antiguamente se creía en esas cosas de la mala suerte, y si ponían piso trece, todos iban a morir de formas muy dolorosas y/o tendrían una vida llena de horrores. Por lo que preferían dejar al temido trece en otra dimensión y poner un 14, lindo y PAR, sólo para hacerme la vida más difícil, porque para llegar al 14 hay que tomar el ascensor de los impares. Un lío. Y yo, dos malas notas en matemática.
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Comentarios
Uf. La superstición, lo esotérico, lo sobrenatural, en otras palabras todo aquello a lo que le negamos la posibilidad de ser cuestionado, es la fuente de todos los males. Bueno, no de todos. De algunos. Estos, por ejemplo: http://en.wikipedia.org/wiki/Political_religion
Anotado por: L | 27/11/2007





























