22/05/2007

Spam

Un largo y sudado fin de semana, del cual puedo sacar dos grandes conclusiones.

 

Una: Soy alguien con poco carácter. Lo que no sé si sea bueno, malo o neutral. Quizás ni siquiera haya que calificarlo, es así y punto. 

Dos: no tengo la habilidad necesaria para poder ordenar mi tiempo debidamente. Me es casi imposible dividirlo, los pocos pesos, el clóset, uf! Probablemente provenga de algún trauma causado en la niñez, vinculado con el tema de dividir, división, divorcio? Mmm

Creo que el congelamiento cuasi total de mi materia gris ha tenido secuelas. 

16/05/2007

Goodbye Stranger

Espero cansado en el andén, observando mis zapatos para no tener que intercambiar miradas con nadie. El momento de subir al carro ha llegado. Después de unos cuantos empujones, agarrones y uno que otro disparate, ya estoy dentro. Trato de agarrarme de lo que puedo, pero la gente es realmente autoreferente cuando viaja en metro.

No sé por qué todos miran hacia afuera, si lo único que ven son sus reflejos, y a través de ellos miran a los demás, como queriendo conocerlos, como queriendo su compañía.
Busco entre las caras a mi alma gemela. Algunas veces la encuentro, otras simplemente encuentro caras amigas, pero no aquella cara, aquellos ojos que te devuelven la mirada en un juego de espejos.
Me doy cuenta que unos metros más allá se afirma como puede una compañera de trabajo. Su traje no la acompaña con la temperatura de esta cosa. No me mira, realmente nunca hemos conversado.
Por otro lado yo también estoy a 40 grados celcius. Maldito traje, maldito trabajo... no sé por qué lo acepté en un principio. Será por simple necesidad, porque mis compañeros tambíen saltaron hacia el harakiri de la vida.
"Un abogado salido de una Universidad prestigiosa no tiene por qué estar cesante", decía mi madre con su tonito condescendiente que me hinchaba las pelotas. Por eso decidí tirarme al mundo laboral como bebé recién nacido, para que en vez de estar bajo la tutela materna, estuviera bajo la tutela de un imbécil con plata que me hinchaba las pelotas aún más. De la sartén a las llamas, dicen por ahí.

Ya casi llego a mi estación. Las caras de todos, y seguro la mía también, se contraen en una mueca de cansancio, rabia y calor. No es nada agradable ser feliz y viajar en metro. Al entrar eres una persona y cuando te bajas el mundo ya no es de colores, sino de un tono grisáceo smog, típico santiaguino.
Me tengo que bajar. Pedir permiso siempre ha sido difícil para mí, nunca lo digo fuerte, siempre en un susurro bajo, como para no molestar a nadie más de lo necesario. A veces me imagino que no me atreveré a pedir permiso y tendré que esperar la siguiente estación para poder bajarme, y caminar sigilosamente hacia el cambio de andén, para que nadie note mi torpeza, y dar la vuelta gratis.
Pero nunca me ha pasado.
Siempre bajo dando empujones necesarios. Tratando de no soltar el maletín, de mantenerme en una pieza.
Al salir me doy vuelta y observo el carro que me ha acompañado en mi viaje y en un pensamiento tardío, le digo adiós con tristeza.

22:27 Anotado en Ficción | Permalink | Comentarios (2) | Email esto

Visitas

 

Hola mundo blog. Últimamente no he escrito nada, la verdad más que nada porque todo mi sistema creativo se ha visto bloqueado por una oleada de información periodística de gran envergadura, que no he podido dejar pasar así como así. Mi estadía en Francia fue un gran break, durante el cual no pude más que exponer todo mi espíritu creativo, pero hoy, que ya no dispongo del tiempo de ocio necesario como para hacerlo, las ideas se van, las agarro un momento, las observo y luego vuelan. 

Por eso perdón por no subir algo, ya que sé que algunos me visitan! Muajajaja.. o quizás no, pero da lo mismo. A las 5 personas que vienen: mis más sinceras disculpas, les aseguro que los contagiaré de escrituras para leer en el baño.

Tuve un problema de intereses con este blog, pero al parecer nos hemos puesto en la buena. 

Ahora sí. Critiquen, lean, observen, cuchicheen, ésto es para eso. Saludos 

 

 

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