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26/01/2006

Nada

Ayer me fui a dar vueltas a la Fnac... y encontré el DVD de Pulp Fiction y de Trainspotting a un precio razonable!! 10 €! Asi que ayer fue dia de home cinema... y de Bloc Party también... es que como que me entro un amor por el grupo, de esos amores inexplicables. La locura musical, y sé que ahora escucharé cuarenta y ocho mil veces el CD por dia, y que terminaré casi rayando el disco, y que después me vendra el hastio, y que luego despues de varios meses, volveré a adorarle...

 

En fin, nada que escribir.
No aqui, por lo menos.

21/01/2006

Muerte

Podria decirse que estoy asustado. Que soy un ser humano fragil y descuidado, y que no me quiero morir. Nunca. Tengo tanto miedo que a veces me olvido de vivir.  Cuando salgo a caminar cientos de vidas, y cientos de historias, decenas de asesinos, ladrones, amantes, pedofilos, golpeadores, criminales, estafadores, angeles, traumados, colegiales, soñadores y romanticos se pasean frente a mi. Entonces es cuando llega el miedo, cuando veo todas esas historias ahi frente a mi, y también veo sus finales. Y me da miedo que mi final sea igual de estratégico, triste, agotador, doloroso, extrangulante, intimidador y sangriento.

Hay veces en las que me imagino que nunca moriré, que siempre seré un niño, al mas puro estilo Pan, que siempre tendré mis ideas, mi corazon, a las personas que quiero. Pero hay otras veces que no, que pienso lo peor, que moriré en un accidente, que quedaré semi-vivo y tendré una muerte lenta y dolorosa.

Es dificil el tema. Cuando me acerco a una niña bonita que me gusta, que me agrada mucho, y que la quiero conocer, todas las particulas de mi cuerpo se extienden hacia ella, todas mis hormonas, mi pensamiento, mis oidos, mis palabras, todo es para ella. Me da miedo tal entrega, me da miedo que ella me pisotee todos los sueños que camine por sobre mi corazon... Me da miedo enamorarme y perderme. Me da miedo morir en ella.

19/01/2006

Blah

Y justo habia escrito algo que me habia salido del corazon, una de esas cosas asi bien escritas, que da gusto leer, de esas cosas que escribes y escribes sin pensar en lo que estas escribiendo y salen cosas asi tan de incognito y salen sentimientos de lo mas profundo de ti, y no quieres parar porque sientes que nunca mas tendras ese momento de inspiracion y que cuando quieras sentarte a escribir de nuevo, sera la misma tranca de todos los dias, el mismo problema dando vueltas por tu cabeza...

 

Y todo se me borro. 

08/01/2006

Viento y Hojas

No hay más que viento y hojas. Hojas y viento. Y sus canciones. Las canciones que él tocaba para ella cada tarde especial, cada una de las tardes en las que él se sentía melancólico y ella nostálgica.

 

Él tocaba para ella sin saberlo y ella lo disfrutaba sin decirle. Abría la ventana de su pieza por la tarde, sentada en el alféizar, y escuchaba las suaves tonadas que él se dedicaba a tocar con toda su pasión. Y ella pensaba, ella escribía, como si su mano se moviera con cada nota. Como si las palabras vinieran acompañadas del sonido.

 

Él tocaba para ella sin saberlo y ella lo disfrutaba sin decirle.  Pasaba horas escuchándolo, escribiendo, y se sentía libre por un momento. Y se sentía triste cuando todo acababa, se escurría a cerrar la ventada y a apagar las luces para irse a dormir. Y al día sigiuente, a la misma hora volvía a agarrar su lápiz, a abrir la ventana, a sentarse a mirar las hojas y el viento y a escribir escuchando sus sonidos. Esos sonidos que eran de él y que ella se robaba.

 

Él tocaba para ella sin saberlo y ella lo disfrutaba sin decirle. Cada día era distinto, cada día él tocaba mejor y ella escribía con más entusiasmo. Y sus manos con cayos, las de ambos, y sus miradas perdidas y sin toparse. Se aprovechaba ella de él y él sin saberlo. Ella era sólo la admiradora de sus sonidos. Sólo de sus sonidos y de cómo ellos la llevaban de la mano a un mundo de letras.

 

Él tocaba para ella sin saberlo y ella lo disfrutaba sin decirle. Pero él tocaba con pasión, como si el más sabio espectador estuviera a su lado, y era especial. Todo lo que tocaba era dedicado a ella y él sin saberlo. Y ella todas las tardes escuchando y él todas las tardes tocando, el uno al lado del otro, sin saberlo, admirándose, sin saberlo, siendo musos, sin saberlo. Amándose, sin saberlo.
 
 

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